Antes de continuar, debemos admitir un hecho: Violamos una ley económica no escrita, pues nuestro objetivo no es ser el despacho de abogados más grande o más rico de Luxemburgo.
Desde nuestra fundación en 1990, optamos por ser relativamente pequeños a cambio de otras finalidades. Así, usufructuando de esta base podemos, en el presente y en el futuro, ofrecer un servicio personalizado e individual a nuestros clientes. Realmente esto es lo que interesa si queremos salir de la vida judicial en calidad de victoriosos: mejor dicho, la utilización optimizada de toda alternativa que excluya riesgos. Esta filosofiia, de acuerdo a los parámetros ya descritos, puede considerarla como una exigencia en lo que a nosotros respecta.